Alexander Espinoza ama el boxeo. Creció mirando de cerca cuadriláteros, combates, triunfos y derrotas, herencia de familiares pugilistas.

Un diamante es su compañero de vida. Lo tiene impregnado en la parte izquierda de su cuello. Se lo grabó cuando se convenció de que en el box estaba para cosas grandes.
Esta piedra preciosa, que es la más dura de los cuerpos ilumina su piel azabache, le da elegancia, soltura y confianza.

Para el 29 de mayo tiene previsto subir al cuadrilátero, enfrentará un nuevo combate. La cita boxística será en el Jardín De Gea, un Centro Turístico, Recreativo y Cultural ubicado en Sangolquí.
Alexander saltará al gramado motivado. Mantiene un registro profesional de 13 victorias, una derrota y un empate (13-1-1).

El campeón nacional vestirá de capa roja, testigo de grandes hazañas, botas negras y guantes de color.

El pugilista pondrá a prueba su preparación. Una vez más, pero ahora será especial, es un encuentro que pasará a la historia, marcará un antes y un después en su carrera deportiva.
‘Diamante Espinoza’ está ranqueado entre los 30 mejores boxeadores del mundo. Su triunfo, definitivamente le permitirá mejorar su posición.

Luego tiene previsto visitar los Estados Unidos donde se pondrá en manos de una promotora del box mundial.

Espinoza con su actitud ilumina el gramado de cualquier coliseo de box. Con su presentación enciende las luces de los escenarios y al final es él quien apaga la luz.
Diamante está preparado para ofrecer espectáculo a su público, a sus seguidores, a la gente que lo vio nacer y crecer.

Se calzó los guantes a los trece años y jamás se los volvió a sacar. Sintió que la adrenalina recorrió por todo su cuerpo y desde ese momento supo que lo suyo era el boxeo.
La técnica la fue adquiriendo a través de todos estos años. Hoy es rápido, fuerte, atrevido, un diamante encendido.

Su historia
Alexander llegó adolescente al coliseo de box de La Tola, en La Marín y sintió que siempre perteneció a ese lugar.

Diamante experimentó abrigo de la gente y hasta de las paredes, los cuadriláteros, las áreas de calentamiento y graderíos.

“La primera vez que me puse un par de guantes sentí motivación, felicidad”, dijo.

Los entrenadores lo vieron llegar y jamás le dijeron adiós. No faltó quien le motive diciéndole que tiene talento, que siga adelante, que no falte, le abrieron coliseos. ¡Veamos hasta donde llegas!, le decían.

Espinoza ha luchado duro, el box le despierta durante la madrugada, sueña levantando sus brazos en señal de victoria.

Se trata de un hijo de la pobreza, un hombre que muchas veces tuvo que acostarse sin comer y fue obligado a trabajar.

Desde muy pequeño ha tenido que salir a buscar el pan del día. A los 11 años incursionó en la carpintería, se hizo pintor y mecánico, oficios que le ayudaron a crecer como persona.

La perseverancia la inculcó su madre, esa mujer que todos los días salía a lavar la ropa ajena para ganarse un medio.

Madre soltera que no se rindió frente a las adversidades. Ella enseñó al ‘Diamante’ que los sueños se cumplen, fue la primera persona que sin verlo pelear alzó su brazo derecho declarándole campeón.

Su motivación
Calzarse los guantes marco su vida. Las 12 onzas que pesan las manos de caucho le hicieron sentir la responsabilidad que significa para un boxeador tenerlas puestas, levantarlas hasta el mentón del oponente.

“Desde pequeño me di cuenta que en el box si hay futuro”, reflexiona.

Alexander recuerda sus peleas para conformar la selección de la provincia, estaba en su casa de La Tola, allí era local.

El joven boxeador se medía con integrantes de equipos venezolanos, cubanos, dominicanos, peleadores de varias partes del mundo.

“La Tola es mi cancha, es mi escuela”, asegura.

Durante el entrenamiento en el gimnasio de su tío Beber, ‘La Metralleta’, Espinoza, donde sobran los espejos el hombre se para enfrente de unos de ellos y tiene un encuentro consigo mismo.

“Es ahora, es mi oportunidad, quiero cumplir mi sueño”, se comenta.

Al iniciar un combate, antes de salir al escenario hace una oración, clama a Dios para que todas las cosas salgan bien.

En su vida hay un referente Gervonta Davis, ‘decimos que es un caballo’, anota el boxeador sonriendo.

A su criterio es un peleador muy fuerte, lo inspira. “Vino desde abajo, como nosotros”, relata.

El Arca. Fotos Garel Benalcázar.

Por El Arca

2.976 comentarios en «Rápido, fuerte y atrevido. ‘El Diamante’ listo para brillar.»
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